Tokio Blues

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Lo que me dejó este libro fue la claridad de que se puede vivir de dos maneras: despreocupado y alegre o vivir apesadumbrado por lo que fue, por lo que es y por lo que será.

En realidad la vida de Watanabe es una continua toma de decisiones que lo llevan de un polo a otro tomándolo como rehén de sus pensamientos y de los deseos de otras personas. Me encanta su personalidad serena, inteligente, meditativo, selectivo, esencial. Sin embargo me frustra que esté siempre dispuesto a vivir en el pasado con los temores y cargos de conciencia pasadas. Cuando llega el personaje que representa la alegría, la informalidad y  el amor pasional el libro da un giro que lo vuelve más “occidental”:  besos bajo al lluvia, salidas al bar, etc. Pero nuestro buen Watanabe sabe bien lo que quiere: no defraudar más a su viejo amor Naoko con quien sus lazos son más estrechos que la unión inevitable de la vida y la muerte.

Este libro nos hace comprender que solo se puede elegir vivir placenteramente y con buen ánimo: amando, luchando, disfrutando cada día; pues de otra forma estaremos restándole tiempo a los demás y seremos muertos vivientes dentro del plantea de los vivos.

Y la reflexión que tomó sentido en mi vida llegó una semana después de terminar de leer este libro: No tomes demasiado en serio la vida, pues la vida en sí no es más que un paisaje temporal, nada se quedará hasta el final, vive y sonríe que al pasado ya se lo comieron los segundos. Deja que el irrepetible e irremediable pasado se muera como morirás un día tu también. Por ahora, vive.

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