Como Agua Para Chocolate

A 28 años de haber sido escrito, este libro contiene una carga emocional, pasional y gastronómica impresionante. Es una novela que transmitió valores culturales de México hacia todo el mundo. Laura Esquivel no dimensionó sino hasta mucho después el éxito que traería a su carrera su primer libro escrito, ella acepta que esta historia es tan buena que debería continuar por lo que pronto tendremos en este mismo blog el resumen y las frases del Diario de Tita, parte de esta trilogía que se sigue cocinando en el camino. Personalmente este fue un libro que marcó un antes y un después en mis lecturas, como he dicho tiene una carga gastronómica importantísima dentro de la novela, y eso a mi me obligó a continuar leyendo libros con aportaciones culturales más significativas o de aquellas que me interesan. No solo busco historias, busco historias que me hagan aprender sobre la cultura de otros países incluyendo el mío.

Comparto algunas frases con las que me enamoré de este libro:

La historia comienza con el contacto visual de los personajes principales:

  • Giró la cabeza y sus ojos  se encontraron con los de Pedro. En ese momento comprendió perfectamente lo que debe sentir la masa de un bueñuelo al entrar en contacto con el aceite hirviendo.

Pero en el México de la época de la revolución algunas mujeres eran condenadas a seguir ciertas reglas de decencia establecidas con punto y coma, normas castrantes para la vida de una mujer que busca el derecho a ser amada.

  • ¡Maldita decencia! Maldito manual de Carreño. Por su culpa su cuerpo se quedaba destinado a marchitarse poco a poco, sin remedio alguno. ¡Y maldito Pedro tan decente, tan correcto, tan varonil, tan…tan amado!

Al vivir en el mismo Rancho, Pedro y Tita tuvieron muchísimas oportunidades de hacer crecer su amor por medio de miradas y por medio de la comida que a éste le parecía ser un beso en su paladar más que ingredientes mezclados. Hasta este momento Tita no había llegado a ser la mujer de Pedro por las razones que debes leer en el libro.

  • Después de esa escrutadora mirada que penetraba la ropa ya nada volvería a ser igual. Tita supo en carne propia por qué el contacto con el fuego altera los elementos, por qué un pedazo de masa se convierte en tortilla.

En este primer libro de la triología conocemos el carácter fuerte de Tita, admiro su valor de callar tanto, de soportar tanta humillación de su propia madre y hermana. Admiro su relación con la comida desde raíz hasta la muerte. Ella aprendía, servía, honraba y encontraba su fortaleza en la cocina. Además de su colcha tejida por ella misma, no tenía otro consuelo en su vida.

Mucho de lo que significa Como Agua Para Chocolate es este fragmento:

  • Tita tejió una colcha en sus interminables noches de insomnio.

 

  • Era kilométrica pues Tita utilizaba en su colcha cuanto estambre caía en sus manos, sin importarle el color, la colcha mostraba una amalgama de colores, texturas y formas que aparecían y desaparecían como arte de magia.Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxigeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Cada persona tiene que descubrir cuales son su detonadores para poder vivir, pues la combustión que produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía al alma.

 

  • ¿Pero qué es la decencia? ¿Negar todo lo que uno quiere verdaderamente?

Tita merecía vivir en su propia casa a lado de sus hijos y su gran amor, sin embargo la vida le pidió que lo hiciera de otra manera. Tita no fue privilegiada con lo que soñó, la vida que su hermana le robó, que su madre le quitó de las manos. Ella pues, nos dio esta gran historia que a pesar de la época nos sigue llenando el alma y el paladar, aunque ahora la mayoría de las mujeres no cocinamos, ni hacemos las tareas que hacía Tita, la comprendemos. Sabemos que el ser amado a veces no está a nuestro alcance. Por eso es una historia a disfrutar siempre con una botanita a la mano ya que los sabores del libro siempre hacen que de hambre.

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